La preocupación que quiere velar contigo
El Salmo 4 conoce a esa multitud. Henry describe a la gente del versículo 6 como quienes
quieren bien exterior, bien presente, bien parcial, buena comida, buena bebida, un buen negocio
y una buena hacienda; ¿y cuánto valen todas estas cosas sin un buen Dios y un buen corazón
?
La alternativa que ofrece no es un inventario mejor, sino uno más corto: Cualquier bien le
basta a la mayoría de los hombres, pero un alma llena de gracia no se deja despachar así
.
Entonces uno encomienda todos sus asuntos a Dios y deja con contentamiento el desenlace en sus
manos
.
Fíjate en lo que eso hace con la lista que te tiene despierto. La preocupación trabaja como un inventario: repasa lo que falta, una cosa tras otra, y cada vuelta lo alarga. El salmo no discute el inventario — lo entrega. No dice que tu asunto no importe; dice que ya tiene guardián, y que no eres tú. Por eso puede haber paz sin que haya solución todavía.
Tres gestos para esta hora
Primero, di el asunto en voz alta, con su nombre feo y completo — a Dios no se le informa, pero a ti te ordena decirlo. Segundo, entrégalo con una frase corta, la tuya o la del salmo; no negocies el desenlace, deja el desenlace. Tercero, no vuelvas a tomarlo: si la mente regresa por él, repite la frase corta, no el inventario. Dormir no será tu logro de esta noche; será la consecuencia de haber soltado.
Y si la noche se repite, reza el oficio entero, despacio: la oración de la noche paso a paso, o el Salmo 4 explicado para entender de dónde viene esta paz.